"Candela en mano, fui a la cocina abandonada.
Encendí fuego. Busque mi pavita y preparé mate.
Lo sorbí despacio, sentado en una banqueta ante la puerta de la cocina.
Era la hora secreta del cielo: cuando más refulge porque los seres humanos duermen y ninguno lo mira.
Tan despejado como el universo celeste estaba yo.
Pensé en Marta, sin pena.
El pasado era un cuadernillo de notas que se me extravió."
A. Di Benedetto: Zama
lunes, 21 de diciembre de 2009
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