Serían necesarias más trabas porque el señor sabe: Dios es definitivo; el diablo es su opuesto... Así es que digo: yo, que tengo una memoria que no falta, como usted ya vio, recuerdo todo de mi niñez. Buena fue. Me acuerdo de ella con agrado pero sin nostalgia porque si no enseguida se derrama una brisa de acasos. Hacia atrás, no hay paz.
Guimaraes Rosa, J: Gran Sertón: Veredas
(mientras preparo la clase de nación)
sábado, 27 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
René
Es razonable concebir la crisis como un instante anómalo en la vida de una sociedad, y eso querría decir una hora en la que las cosas no se presentan como son en lo cotidiano y se presentan en cambio como son en verdad.
Si es verdad que los hombres no pueden vivir nada sin convertirlo en una representación ni vivir una representación sin traducirla en un discurso quiere decir que el "concepto de mundo" es un instinto. Ahora bien, la ideología es esencial y es dura. Nadie está dispuesto a sacrificar su visión de las cosas sino por una fuerza importante e imponente.
Si el pueblo está despierto, la democracia no es posible. La democracia se funda en la fuerza de la noche, es decir, en el sueño del pueblo. [...] El autoritarismo con todo sólo cobra importancia si es a la vez un poder, pues sin éste es apenas un sentimiento.
En el desconcierto absoluto o malestar que produce la multiplicación de los objetos del mundo, los hombres están solos en medio de las cosas que se amplían sin cesar. ¿No es verdad acaso que esto es ya la soledad de la época, la falacia general de su identidad y, en fin, lo que podemos llamar la segunda pérdida del yo?
La época es cuantiosa y es como si huyera de nosotros, como si significara siempre algo distinto de sí misma, perdida en el número enorme de sus acontecimientos invisibles. No obstante, a pesar de estar abrumando a los hombres de continuo, tiene una suerte de flanco de fracaso en medio de esta suerte de asedio infinito y consiste en que puede ser conocida.
Zavaleta, R.: Lo nacional-popular en Bolivia
martes, 16 de marzo de 2010
Sueño
Si el sueño es el punto supremo de la relajación corporal, el aburrimiento lo es de la relajación espiritual. El aburrimiento es el pájaro de sueño que empolla el huevo de la experiencia. El susurro del follaje lo ahuyenta. Sus nidos - las actividades que se ligan íntimamente al aburrimiento - se han extinguido en las ciudades, han declinado también en el campo. Con ello se pierde el don de estar a la escucha, y desaparece la comunidad de los que tienen el oído alerta. Narrar historias siempre ha sido el arte de volver a narrarlas, y éste se pierde si las historias ya no se retienen.
Benjamin, W: El Narrador
viernes, 12 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Motivos
-Quieres a tus padres, ¿verdad?
-Si..., mucho -dijo Teddy-. Pero usted desea hacerme usar esa palabra para darle el significado que le interesa..., ya me doy cuenta.
-Está bien. ¿Con qué significado deseas emplearla tú?
Teddy lo pensó.
-¿Conoce el significado de la palabra "afinidad"? -preguntó, volviéndose hacia Nicholson.
-Tengo una idea aproximada -dijo Nicholson secamente.
-Tengo una gran afinidad con ellos. Quiero decir que son mis padres y todos formamos parte de una armonía recíproca -dijo Teddy-. Quiero que disfruten mientras vivan, porque les gusta pasarlo bien... Pero ellos no me quieren a mí ni a Booper, que es mi hermana, de ese mismo modeo. Lo que quiero decir es que parece que no pueden querernos tal como somos. Parece que no pueden querernos si no intentan cambiarnos un poquito. Quieren sus motivos para querernos tanto como nos quieren a nosotros, y a veces más. Así no es tan bueno. -De nuevo se volvió hacia Nicholson, esta vez inclinado un poco hacia adelante-. Por favor, ¿qué hora es? Lo pregunto porque tengo una clase de natación a las diez y media.
Salinger, J. D.: Nueve cuentos
-Si..., mucho -dijo Teddy-. Pero usted desea hacerme usar esa palabra para darle el significado que le interesa..., ya me doy cuenta.
-Está bien. ¿Con qué significado deseas emplearla tú?
Teddy lo pensó.
-¿Conoce el significado de la palabra "afinidad"? -preguntó, volviéndose hacia Nicholson.
-Tengo una idea aproximada -dijo Nicholson secamente.
-Tengo una gran afinidad con ellos. Quiero decir que son mis padres y todos formamos parte de una armonía recíproca -dijo Teddy-. Quiero que disfruten mientras vivan, porque les gusta pasarlo bien... Pero ellos no me quieren a mí ni a Booper, que es mi hermana, de ese mismo modeo. Lo que quiero decir es que parece que no pueden querernos tal como somos. Parece que no pueden querernos si no intentan cambiarnos un poquito. Quieren sus motivos para querernos tanto como nos quieren a nosotros, y a veces más. Así no es tan bueno. -De nuevo se volvió hacia Nicholson, esta vez inclinado un poco hacia adelante-. Por favor, ¿qué hora es? Lo pregunto porque tengo una clase de natación a las diez y media.
Salinger, J. D.: Nueve cuentos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)