Cuando el círculo de luz vuelve a recorrer el mismo camino en sentido inverso, Nula puede comprobar que, en la superficie del río, las olitas geométricas horadadas por la lluvia, formadas por el viento del sudeste y la corriente que tira en sentido opuesto, parecen las mismas que han visto río arriba antes del oscurecer - las mismas o nuevas olitas idénticas, lo que es difícil de saber,
porque
la ley del devenir,
manifestándose a través de la repetición engañosa,
arma el tinglado pobretón de lo estable en el centro mismo del torbellino.
porque
la ley del devenir,
manifestándose a través de la repetición engañosa,
arma el tinglado pobretón de lo estable en el centro mismo del torbellino.
J. J. Saer: La Grande
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